Primero se mide
Cuánta agua pierde tu fruta, en qué etapa y bajo qué condiciones. Esa cifra es el punto de partida de cualquier recomendación.
INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO
El área de I+D de PIJ nace en 2019 para resolver problemas concretos de postcosecha. Mide la deshidratación en terreno, prueba soluciones y las valida bajo condiciones reales de operación.
2019
Año en que nace el departamento de I+D
+100
Estudios realizados en Chile y Perú
24
Estudios publicados y descargables
Hasta 80%
Menos deshidratación en cerezas con humidificación
Cuando la fruta llega a destino blanda, arrugada o con el pedicelo pardo, la conversación se llena de opiniones. Cada actor de la cadena supone que el problema está en la etapa del otro. Sin datos esa discusión no se cierra, y la pérdida se repite la temporada siguiente.
El departamento de Investigación y Desarrollo de PIJ existe para cortar esa discusión. Nació en 2019 con un propósito concreto: crear soluciones efectivas para los problemas de postcosecha en distintas especies. Su especialidad es una sola, prevenir el deterioro por deshidratación.
El trabajo tiene tres partes.
Ese trabajo es el que sostiene la Cadena de Humedad, la herramienta con la que PIJ divide tu postcosecha en etapas y mide la deshidratación en cada una. La metodología no salió de un escritorio: salió de medir en el campo, en el acopio, en el camión y en la central de proceso.
Desde 2019 el departamento acumula más de 100 estudios realizados en Chile y Perú. Son dos realidades productivas distintas, con climas, distancias y logísticas que no se parecen. Eso obliga a que las conclusiones se sostengan fuera de un solo contexto.
De ese trabajo salieron las cifras que PIJ usa hoy para dimensionar el problema. En cerezas, la humidificación disminuye la deshidratación hasta en un 80 por ciento. En uva de mesa, cerca del 50 por ciento de la deshidratación de los racimos ocurre entre el campo y la llegada a la planta de proceso.
Los ensayos se hacen junto a productores y exportadores, en sus propias instalaciones y durante su temporada. A eso se suman instituciones de investigación y asesores de postcosecha, que participan del diseño de los ensayos y de la revisión de los resultados.
Esa colaboración es lo que permite que un estudio no quede en una demostración comercial. Se mide con el proceso funcionando, con la fruta que efectivamente se exporta y con las restricciones que tiene la operación.
El foco inicial fue la fruta de exportación. Con el tiempo el alcance se amplió a otros procesos donde el aire seco también cuesta plata:
Hay 24 estudios publicados y descargables. Están en publicaciones, con el detalle de cada ensayo, la especie evaluada y las condiciones de medición. Si tu proceso tiene una brecha que nadie ha medido, conversemos.
Cuánta agua pierde tu fruta, en qué etapa y bajo qué condiciones. Esa cifra es el punto de partida de cualquier recomendación.
Los sistemas se prueban en operación real, con distintas especies, zonas y tiempos de espera. Un resultado que solo funciona en un escenario no sirve.
Productores, exportadores, instituciones de investigación y asesores de postcosecha participan en los ensayos y revisan los resultados.
El alcance se amplió a vitivinicultura, invernaderos y producción animal, donde el manejo de la humedad también cambia el resultado.
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